Innovage
La empresa que dirijo no tiene un propietario, sino millones: son todos aquellos que día a día aprecian una tacita de nuestro café espresso.
Ernesto Illy (1925 – 2008)
Mientras illycafè celebra los 75 años de su fundación, nuestra mente evoca la palabra Innovage.
Uno de los tantos neologismos de nuestra época, pero no por necesidad de suscitar la sorpresa o la curiosidad del prójimo, sino para perpetuar el valor del pensamiento innovador que guía la historia de tantas empresas, italianas y extranjeras.
Innovación y vintage. Si bien el término vintage nace en el mundo de la enología —“l’age du vin” (año del vino) y “vendange” (vendimia)— en el transcurso del tiempo se ha extendido a otros campos, con significados diferentes.
Actualmente es sinónimo de calidad y valor para aquellos objetos producidos en el pasado que, por algún motivo, se han convertido en objetos de culto, con gran valor cultural. Y es precisamente la cultura asociada al mito lo que genera esa visión que vuelve fascinantes, emotivos y duraderos los productos, servicios y hombres del mañana.
El valor de la historia y el arraigo de los valores más sólidos son los yacimientos inestimables de los cuales tomar la fuerza y la energía para forjar el futuro.
Un estímulo que vale para todos, también para el mundo de la moda, los usos y el diseño. En efecto, el pensamiento Innovage permite establecer los puntos que jalonan la cronología de un éxito comenzado ayer, madurado hoy y que seguramente seguirá desarrollándose mañana.
Tanto en el arte como en la ciencia y en la literatura, el público y la crítica reconocen aquellas afinidades electivas que hacen de los artistas, científicos y escritores, pilares y puntos de referencia de varias generaciones. Lo importante es no detenerse en los logros alcanzados: la meta debe ser cada vez más alta, sin temor y con el coraje propio de una juventud intelectual, que trasciende lo cronológico.
Saber emocionar a través de un producto, una historia o un descubrimiento, relacionándose con mundos y consumos que cambian continuamente, es un gran don.
Suscitar curiosidad en las nuevas generaciones, construir escenarios en el ambiente y en la sociedad, transformándose en mediadores culturales, no es algo secundario. Algunos lo logran. Aprendamos de ellos.
Las imágenes de este número: Graphic Design del London College of Communication
