El tacto

El espresso es terciopelo.

Coger la taza y mezclar el café, percibir su consistencia: el examen táctil empieza aquí.

Aunque es cuando se bebe el primer sorbo cuando se siente el cuerpo del café, esa sensación de agradable plenitud y cremosidad que crean en la boca los aceites y los azúcares. Junto al aroma, es el cuerpo lo que distingue al espresso de todas las demás preparaciones.
Un cuerpo que debe tener la suavidad apropiada: cuando el espresso se hace siguiendo las reglas, el café se desliza por la boca y la acaricia como el terciopelo.

 

 

 

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